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De
archivos físicos a archivos digitales

Con
más de 100 años de evolución, el sistema
tradicional de archivo físicos (basado en archivadores,
carpetas, copias al carbón y, más tarde, fotocopias)
se encuentra tan bien establecido en la mayoría de
las organizaciones, que a la fecha sigue siendo la única
forma confiable para archivar y recuperar la información
de la empresa.
El
gerente prefiere pedirle a su secretaria la copia impresa
de un contrato firmado hace poco menos de un año, que
buscar la versión final que él mismo redactó
(acme-final1.doc, contr-finalA.doc o acme-firma.doc?) en su
laptop (¿o en la PC?). O peor aún, el contrato
se encuentra en la PC de otra persona que está de viaje,
vacaciones, o ya no trabaja en la empresa.
Por
ello, no es raro tener que esperar un día o dos a que
envíen de las oficinas centrales la copia del contrato
por fax, e ingresarlo de nuevo en el procesador de palabras
para poder firmar su renovación. Y nadie se cuestiona
por qué, si hoy todos tienen tiempo, es necesario calendarizar
otra reunión para revisar la publicidad en radio y
televisión de los últimos 5 años, o por
qué es imposible encontrar para la noticia de mañana,
la fotografía dónde el CEO aparece inaugurando
las instalaciones centrales.
Aunque
las organizaciones modernas generan o procesan casi la totalidad
de su contenido en un medio digital (e.g., MS Word, Excel®,
PowerPoint®, Adobe Illustrator®, Premier®, QuarkXPress,
Vegas® Video), es precisamente la falta de un archivo
digital, lo que provoca que sea necesario: esperar por la
copia física de un documento, reescribir documentos
que originalmente fueron creados en un procesador de palabras,
postergar una reunión porque los materiales a discutir
no están disponibles o, sencillamente, dejar de utilizar
información valiosa porque, para todo efecto práctico,
es imposible acceder a ella en el tiempo requerido.
Todos
estos inconvenientes, alcanzan niveles más críticos
cuando la información es parte intrínseca de
trabajo de la empresa: contratos en una firma de abogados,
artes en una agencia de publicidad, fotografías en
un periódico, o expedientes en un hospital. Por esta
razón es que las colecciones específicas de
relevancia para la empresa, tienden a ser las primeras en
archivarse digitalmente.
En
este contexto, GLIFOS - ecm fue diseñado específicamente
para satisfacer la gama de requerimientos de archivo digital
de las organizaciones: desde una colección específica
de fotografías o expedientes, hasta la colección
completa y heterogénea de todos los documentos y contenido
digitales de su organización.
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